MONTEVIDEO, Ene 4 (AFP) - El jazz de 16 conjuntos y solistas
de Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Francia, Japón, México,
Uruguay y Venezuela inundó desde ayer el tambo El Sosiego en el festival
internacional de Lapataia, que desde hace 11 años se desarrolla en Punta
del Este, 140 km al este de Montevideo. La prestigiosa fiesta
internacional tiene lugar en el entorno natural del tambo El Sosiego, que
además de fabricar el dulce de leche Lapataia se ha convertido en la
última década en el escenario donde cada verano austral se dan cita
algunos de los más importantes referentes mundiales de la música
sincopada. Como ha venido ocurriendo en los últimos años, en el
festival, que en esta undécima edición se extenderá hasta el domingo, se
presentarán músicos del mundo entero, entre los que se destaca el trío del
pianista francés Manuel Rocheman y el compositor y saxofonista
estadounidense Gary Bartz, quien actuará con su cuarteto integrado también
por el baterista Greg Bandy, el pianista australiano Barney McCall y el
contrabajista James King. La apertura del festival, el miércoles,
estará a cargo de grupos uruguayos, con la participación, como invitados
especiales, del saxofonista argentino Andrés Boiarsky y la pianista
japonesa Tomoko Ohno. La imprescindible música brasileña deberá
sorprender como siempre por esa inefable musicalidad que parece brotar por
debajo de la piel, y que estará presente en la noche del viernes, con el
cuarteto del pianista Geraldo Flach, acompañado por el contrabajo de
Ricardo Baumgarten, la guitarra de Paulinho Fagundes y la batería de
Ricardo Ahrenhaldt. El sábado, el guitarrista carioca Guinga ofrecerá
Noturno Copacabana, acompañado por el clarinete y saxo de Paulo Sergio
Santos, la guitarra de Lula Galvao --un guitarrista de Brasilia
considerado una de las grandes revelaciones de su país-- y la trompeta de
Jessé Sadoc. Guinga, ampliamente conocido en Estados Unidos y que este
año se presentará en Londres, ha sido calificado en la "cidade
maravilhosa" como "el más grande" de los sucesores de Tom Jobim y es
consenso entre los cariocas que, si no fuera por la gigantesca sombra de
este último, sería también el más grande de los sucesores del inolvidable
Pixinguinha. Otro brasileño que ciertamente dará qué hablar será el
guitarrista Romero Lubambo, quien se presentará el domingo acompañado por
la voz de la talentosa cantante norteamericana Pamela Driggs, considerada
como una especie de eslabón entre el jazz y la "bossa nova". A segunda
hora el domingo, el resonar de las trompetas se apoderará de Lapataia, con
la presencia del conjunto Trumpet Summit, con una base instrumental a
cargo del pianista venezolano Ed Simon, el contrabajo de George Mraz y la
batería del colombiano Antonio Sánchez. En una fiesta de esta magnitud
no podía estar ausente el ritmo melancólico de la cuna del jazz: la hoy
castigada y sufriente Nueva Orleans tendrá a su cargo el cierre del
festival, representada por el trombonista Delfeayo Marsalis y su hermano,
el baterista Jason Marsalis, de 28 años, en un quinteto que promete cerrar
con un broche de oro esta nueva edición del festival. En los últimos
años pasaron por el escenario de Lapataia músicos de la talla del pianista
Kenny Werner, el trompetista Tom Harrel, el pianista Bebo Valdés o el
saxofonista Joe Lovano, entre otros, además del cubano Paquito D'Rivera,
director artístico del festival hasta el año pasado.
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